Archive for the ‘dos bandos’ Category

Camaleones

June 10, 2008

Alejandro Boffa es un escritor italiano, autor de una interesante y original obra titulada: Eres una bestia, Viskovitz (Ed.Lumen,1999)

Sus páginas reúnen veinte breves relatos en los que un mismo personaje, Viskovitz, representa en cada uno de ellos un animal distinto que expone los problemas existenciales, sociales o sexuales que le acontecen.

En uno de ellos titulado ¿Quién te crees que eres, Viskovitz?, el protagonista -que adopta la figura de un camaleón- formula las siguientes reflexiones:

¿Quién soy yo? me preguntaba.
Como no encontraba la respuesta, le pregunté a mi padre.

– Depende del contexto -me explicó-. Nosotros los camaleones somos como una
pausa entre dos palabras.
– Y… ¿nuestra personalidad?
-¿Para qué quieres una personalidad, hijo mío, cuando las puedes tener todas ?

Muchos representantes de la fauna humana de nuestros días, al igual que el camaleón o el polifacético personaje de Boffa, encuentran muy “conveniente” la posibilidad de “tener todas las personalidades” y la facilidad de adecuarse a cualquier ambiente o situación por muy contrapuesta que ésta sea.

Estos personajes, auténticos camaleones humanos, están dotados de una enorme habilidad para cambiar de “color” o, lo que es lo mismo, modificar sus creencias, valores morales o ideología según convenga en cada momento a sus intereses.

Aunque la especie de camaleón humano es posible encontrarla en cualquier ambiente, la variante más conocida es la de los camaleones políticos.

La cualidad más característica del camaleón político es su enorme habilidad para anteponer, sus intereses personales, a cualquier principio ético o moral.

En virtud de sus conveniencias -poder, cargo político o público, bien remunerado ¡¡ claro está!!, el camaleón político es capaz, en un ejercicio de hipertransfugismo, de recorrer todo el arco político del Parlamento sin apenas inmutarse.

No es preciso esforzarse mucho para recordar alguno de los numerosos camaleones de nuestro actual entorno, pero para no herir “sensibilidades” valga, como ejemplo, aplicable a todos ellos, la trayectoria camaleónica del famoso político francés José Fouché (1759-1820):

“Hombre sin escrúpulos ni ideología, Fouché puso sus dotes de gran político al servicio de la causa de su propia persona.

Convencional, o procónsul terrorista en Lyón, termidoriano, ministro de policía con el Directorio, al servicio de Napoleón, y por último, traidor a Bonaparte y ministro de Luis XVI, Fouché estuvo afiliado a todos los regímenes en su momento de esplendor, dispuesto a abandonarlos tan pronto como su fino olfato político presintiera su próxima ruina.

Así pudo prestar algunos servicios a Francia; pero fueron tales que siempre concordaron con su interés privado” (Vicens Vives, 1944)

Cuando nos enfrentemos a un caso sospechoso de camaleonismo político, probemos a aplicarle la prueba diagnóstica que nos ofrece, en acertadas palabras, Joaquín Garrigues Walker:

“Los cambios en política son más creíbles si a donde conducen es a una situación peor que la de partida, y cuesta más trabajo creerlos, sin sombra de duda, cuando sus consecuencias resultan beneficiosas para el mutante

Episodios Nacionales

March 8, 2008


Ahora que estamos a punto de celebrar el bicentenario del dos de mayo, estoy absorta en la lectura de la novela de D. Benito titulada “El 19 de marzo y el 2 de mayo”. Este genio de la literatura condensó en cuarenta y seis novelas la historia del siglo XIX, uniendo los Episodios Nacionales que configuraron el destino de España con las vidas de los personajes que relatan los hechos. Esta fusión de lo personal y lo histórico nos acerca a los acontecimientos pasados con otra mirada y con menos bostezos.

Los fastos de la celebración del 2 de Mayo contrastan con el olvido de la historia reciente de la que muchos hemos sido protagonistas como los personajes de Pérez Galdós. Sin ir más lejos, este año ha pasado desapercibido el 23-F, tal vez eclipsado por la rabiosa actualidad del primer debate entre el presidente y el candidato que se celebró el día 25-F. Tan solo el marketing cretino de unos que dicen que no son tontos, le han sacado partido mediático.

Al leer esta novela dudo si el personaje Gabriel Araceli, relata su vida ambientada entre hechos históricos o si para no aburrirnos con la historia nos salpica el relato con sus aventuras personales. Lo mismo me ocurre al rememorar el Episodio Nacional del 23-F, se confunden mis vivencias personales y los hechos tan importantes para España.

Recuerdo el 23-F con dolor y no me estoy poniendo melodramática. Estaba embarazada de seis meses de mi segundo hijo y en ese momento toda mi angustia se centraba en el temor de haber creado una familia que podía vivir también en la oscuridad de una dictadura. Todas las ilusiones de una vida mejor y más libre se derrumbaron. Las imágenes del Congreso de los diputados tomado por las armas eran espeluznantes. El comportamiento de los Srs. Diputados fue muy revelador, desde la gallardía de Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado o la valentía de Santiago Carrillo, a la cobardía generalizada de la clase política. La incertidumbre era muy grande y todos esperábamos que saliera el Rey a aclarar su posición(1). Nadie concilió el sueño hasta que a horas intempestivas el monarca enviaba su mensaje a la nación.

Al día siguiente fui a trabajar y nos reunimos en asamblea escuchando la radio hasta que oímos que todo había terminado y que iban saliendo los diputados del congreso. Mientras que todo parecía que tenía un final feliz, sentí un dolor transversal a la altura de la cintura que me resultada imposible de soportar.

Me fui a casa en un taxi y avisé a mi marido. Cuando el médico vino, me diagnosticó un cólico nefrítico. Dado mi estado de gestación no me podía recetar ni analgésicos ni anti-espasmolíticos. Pasé una semana instalada en el dolor.

Me recuperé para poder asistir a la manifestación a favor de la democracia en la que nos echamos a la calle TODOS los madrileños como en el dos de mayo. Recuerdo el Scalextric y la glorieta de Atocha como ríos de gente unidos por un deseo común. Había un sueño de libertad y de esperanza que tal vez se ha marchitado en estos años de vida fácil.

No me di cuenta, pero los políticos acochinados en tablas en el Congreso no eran un buen presagio para guiar esta sociedad hacia una vida mejor y más libre. Viendo a los candidatos el pasado día 25-F dándose golpes como en el cuadro de Goya que ilustra este post, me niego a formar parte de ninguno de estos dos bandos.

(1)Nunca me quedó clara su posición


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