Archive for the ‘conjuros’ Category

El congelador

January 6, 2007

Actualizado 8-1-2007:

Veo que Telémaco en su post Queridos reyes magos-II me ha leído el pensamiento y hemos empezado el año con magia blanca. Brindo para que se alejen de nosotros los que nos hacen la vida difícil y que les vaya bonito.

S.M. ha comentado en el post de espíritus digitales mi faceta “mágica” y ello me ha dado pie a que lo explique para desmitificar mi imagen de mujer racional que, como veréis, es pura fachada.

Empecé a frecuentar adivinos cuando el proyecto en el que trabajaba se llenó de incertidumbre. Una amiga y compañera fue la pionera en estas visitas y unos cuantos seguimos su ejemplo.

Todas las adivinas a las que he visitado me han augurado un gran éxito profesional que llevo escrito en la palma de la mano. El Destino me tenía reservado el camino de la gloria pero a mí me dio por apartarme de él y ponerme a husmear en otras sendas. También me auguraron cierta fragilidad en el entorno hostil en el que me encontraba y me recomendaron algunos trucos de magia blanca para defenderme del peligro.

Aunque poseo un desarrollado instinto de supervivencia y me defiendo con cierta soltura, la prudencia aconseja blindarse de todo mal. Una de estas protecciones consistía en “Congelar” las malas intenciones mediante el procedimiento de escribir el nombre de la persona sospechosa de maldad en un papelito que se depositaba en el congelador. Esta creencia debe estar ampliamente extendida porque la he visto practicar por un personaje cubano en la película El cuarteto de la Habana de Fernando Colomo .

Empecé a escribir los nombres de las personas que se podían catalogar en alguna de estas faunas laborales: niñatojefes ,Forrest Gump, alimañas, gallináceos, Dorian Grays, remolones, Singermornings, ladillas, Perros del hortelano, Munsters, mansos, Torrentech, etc. creando un arca satánica de Noé. Las cosas en el proyecto empezaron a ir mejor gracias a mis desvelos por ir poniendo a todos estos personajes a buen recaudo en la cárcel de hielo, pero el Destino es muy bromista y me torció el conjuro.

Tengo la desgracia de pertenecer a la subestación de Unión Fenosa de El Cerro de la Plata famosa por dejar de funcionar días enteros. En una de sus espectaculares caídas me encontraba de vacaciones en la La casa del soltero y cuando regresé mi congelador era un amasijo de hielo y papel. Perdí toda la protección y el proyecto entró de nuevo en barrena. Mis colaboradores me reprochaban mi falta de previsión por no tener un back-up de los congelados. Como el ave Fénix renací de mis cenizas y volví a construir la base de datos de malvados pero esta vez los deposité en un recipiente a prueba de descongelados abruptos.

Hoy día sigo incrementando los nombres y le he añadido un componente lírico: con el nombre hago un pareado. Sí, sigo sobreviviendo en mi entorno laboral lejos de la gloria a la que estaba predestinada.

Sección-Expedientes-X


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