Archive for the ‘censura’ Category

Molinos de Viento

May 2, 2009

Que trata de la desigual batalla que sostiene el bloguero de la triste figura contra las aspas poderosas de Windows Live.

En una plataforma de blogs, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que publicaba un informático de los de tweets abundantes, blog antiguo y gran posteador. Entregose con vehemencia a la Red por poner en práctica sus conocimientos técnicos y de paso vencer a la melancolía de los muchos disgustos que le proporcionaba su equipo colchonero.

Diole a nuestro bloguero por dar amparo tecnológico a aquellos que, bien por ser muy inexpertos o poco hábiles en las lides de los recursos web, precisaban de ayuda para personalizar su espacio virtual. Fueron tantos, tan grandes y tan buenos sus consejos que su fama fue extendiéndose por la faz de Internet, llegando a alcanzar, años ha, la élite de los TOP 10 de technorati, mientras que algunos A-list bloguers de su lugar, verdes de envidia, le negaban el mérito por publicar en aquellos espacios.

A sabiendas de que publicaba en una plataforma de blogs que no gozaba de fama en la más rancia blogosfera, mantúvose firme en sus convicciones defendiendo su espacio de publicación contra los malandrines que pretendían enturbiarlo. Sucedió que los barros no vinieron de fuera, sino de dentro. Fueron los propios los amos de la plataforma de blogs los que empezaron a cometer tropelías al amparo de defender el orden y la decencia en los contenidos.

Moviendo sus enormes y torpes aspas tecnológicas, los amos de la plataforma de blogs iniciaron una campaña para cerrar los blogs que alojasen imágenes en las que se apreciase la desnudez en formas humanas. En su soberbia innovadora lo fiaron todo a la tecnología y detectaron como concupiscentes inocentes angelitos y cupidos que adornaban los blogs de las adolescentes. Nuestro bloguero envistió contra estos gigantes para amparar a indefensas jovencitas.

Andando más los tiempos y creciendo más la malicia, nuestro bloguero siguió el camino de la orden de los caballeros navegantes de Internet, para defender a las doncellas de las garras miserables de los pedófilos. Esta vez las aspas de los molinos le han arrebatado su lanza y de han dejado sin armas para ejercer el noble oficio de de bloguero andante.

Muchos e importantes blogueros se han hecho eco de tan gran tropelía sin que hasta el momento el gigante sin corazón (y también sin cabeza) le devuelva su blog a Marcelino Madrigal .

Enlaces relacionados:

Tíscar Lara - Rosa Jiménez Cano - M@K, el busca imposibles -Mangas verdes

Referencias de Technorati

La historia del cierre del blog contada por Marcelino Madrigal

El censor

December 30, 2007

Si velar por “la moralidad y las buenas costumbres” era el objetivo de los censores de la Grecia de los filósofos y la Roma de los césares, a partir del siglo XV la censura va a extenderse en toda Europa hacia un medio de comunicación que comienza a tener desde el descubrimiento de Gutenberg una gran difusión: el libro.

Los nuevos censores aunque ya no tendrá la personalidad de un Aristófanes o de un Catón el Censor, -salvo contadas excepciones de las que más adelante nos ocuparemos- si conservarán la adustez e inflexibilidad de aquellos.

Y es que curiosamente y como una constante a lo largo de la historia, los censores serán, generalmente, personajes grises, funcionarios “funestos y nefastos”, que por adular a la autoridad civil o religiosa, a la que sirven, “mirarán” a los autores de libros como personajes potencialmente peligrosos y analizarán inquisitorialmente el contenido de cada página.

Entre las excepciones a este tradicional perfil del censor queremos recordar a dos ilustres escritores que entre nosotros han ejercido la censura :

Gustavo Adolfo Bécquer y Camilo José Cela.

Si el popular poeta romántico ejerció, por motivos económicos, la censura de novelas a lo largo del período que va de 1865 a 1868, nuestro Premio Nobel lo hizo en los años posteriores a la finalización de nuestra guerra civil. Forzado, como Bécquer, por razones de simple subsistencia, Cela trabajó durante los años 1943 y 1944, censurando Revistas literarias, en la Sección de Información y Censura.

Salvando las ocasiones en las que la censura está justificada en aras de unos mínimos principios de respeto y de defensa de los menores, el censor o el hilo más o menos invisible que mueve su pluma, busca en definitiva silenciar pensamiento, opinión, expresión artística.

Víctimas, en su día, de la censura fueron autores y obras que hoy nos parecen tan “inofensivas” como: Por quien doblan las campanas de Hemingway, Dublinés de James Joyce, Sonata a Kreutzer de León Tolstoi, o Santuario y Las palmeras salvajes de William Faulkner, por hablar sólo de los foráneos.

A lo largo de los años al libro comienzan a sumársele nuevas modos de creación -teatro de vanguardia, cinematógrafo de arte y ensayo, videos, internet, etc.,etc. Y el censor tiene que añadir a los clásicos “útiles” inicialmente usados por los censores -pluma o sucedáneo- algunos tan sencillos como la tijera, la aguja y la cinta métrica, y otros no tan domésticos y más electrónicos. Si la pluma servirá para tachar textos o modificar diálogos cinematográficos que en la mayoría de los casos harán totalmente incomprensibles ciertas escenas -recuérdese Mogambo- la tijera servirá para recortar metros y metros de película, que contribuían a incrementar los esfuerzos de los espectadores para comprender el argumento.

Y en algunos casos con la cinta métrica en la mano el infatigable censor se subirá a los escenarios para con riguroso celo profesional medir la distancia que media entre el suelo y el borde inferior de la falda de la actriz. A alargarlas -mediante el oportuno suplement- y a cerrar los excesivos escotes de las exuberantes actrices, estarán reservadas hilo y aguja.

Desbordando lo anecdótico, la triste realidad es que los “poderes” por muy democráticos que sean se resisten a perder un elemento de control tan eficaz como es la censura. Por ello no extraña que cuando los intereses partidistas o electorales están en juego sientan la tentación de utilizarla. La única diferencia con los países autoritarios o dictatoriales -China, Cuba, Corea del Norte, Birmania, etc.- consistirá en la forma más sutil de ejercerla.

Son tristes realidades que nos advierten, en definitiva, que Catón el Censor no ha “muerto”.


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