Archive for the ‘5 sentidos’ Category

SensoMEME

July 22, 2007

Querid@s tod@s: de un tiempo a esta parte, estoy escribiendo un conjunto de post dedicados a los cinco sentidos. Mientras termino el último, dedicado al oído, que lleva una compleja elaboración como veréis, se me ocurrió proponer un pequeño juego: un SensoMEME.

Seria este tal Meme Sensorial una enumeración de aquellas sensaciones especiales, únicas, evocadoras, sensuales, que cada uno de nosotros tenemos en nuestra memoria de cada uno de nuestros cinco sentidos. Dichos son: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

La Vista

La vista, junto con el oído, son dos de los más adulterados hoy día por esta “sociedad mediática”. Por ello es en el que estamos tan saturados de sensaciones que nos costaría trabajo encontrar algo evocador. Así que en mi memoria resisten recuerdos anteriores a esta explosión: Por ejemplo la primera vez que ví una pantalla de televisión, en mi casa, a la vuelta de mis vacaciones, por supuesto en blanco y negro, cuando estaban poniendo una película de la época del Rey Sol. Recuerdo que compramos un plastico coloreado que se ponía delante: azul en la zona superior, marron en la central, y verde abajo. Perfecto para un paisaje de montañas. Pésimo para un concierto de clásica.

Pero una imagen, que miré por un segundo, en una revista, en el Rastro, cuando todavía la censura franquista cercenaba este tipo de cosas, de un cuerpo femenino desnudo, de un triángulo negro entre las piernas, la primera vez que lo veía, que me impactó a pesar de lo breve y fugaz.

El Oído

Tendemos a asociar este sentido con la música. La música tiene también un gran poder evocador. Me acuerdo precisamente de una canción “El Soldadito” que asociaba a esas mañanas de domingo en el Rastro, donde repasaba tiendas y puestos a la búsqueda de tesoros baratos, que entre los puestos de los chatarreros encontraba a veces.

Pero también para este sentido voy a hacer un cambio de escenario. Me voy ahora a las montañas, al valle del Jerte, a una noche estrellada, junto a una mujer, donde tumbados en un puente, cabeza contra cabeza, boca contra oído, oido contra boca, nos hablábamos. No recuerdo ni lo que decíamos ni siquiera el nombre de ella. Pero recuerdo una inmensidad sonora, profunda, en su voz, como nunca después la he vuelto a sentir.

El Olfato

El gusto y el olfato son generalmente asociados con nuestras funciónes metabólicas, como fuente de placeres alimenticios y bebeticios. El olfato por supuesto tiene un gran poder evocador aparte de éstos usos, y son los otros usos asociados a la función reproductora. La industria del perfume lo sabe bien. Así como las mariposas Monarca. Pero si me permitis, antes voy a recordar algunos otros olores interesantes.

Un olor que me sorprende siempre es el que hay en el paso elevado del flamante carril bici sobre la carretera de Castilla. Si pasais por allí, inevitablemente toparéis con el olor a estiércol de los establos de los caballos del club de campo. Pero por su sensualidad, mi olor favorito es el de las gardenias, un olor vainillado, pegajoso y único.

El Gusto

Ya lo hemos dicho: el gusto se utiliza para comer y beber. Y no solamente alimentos, como algún@ agud@ lector@ habrá imaginado. Vaya, no sé en que estaréis pensando. Yo pensaba en cosas como: el sabor de la cocaína, que en las películas los polis y los camellos usan para calibrar el género. Y, sí, el sabor de los besos, que como los perfumes, forman una química mágica que desencadena la mezcla entre los elementos externos cuando son aplicados a un cuerpo orgánico y vivo, con resultados inesperados, siempre únicos y subyugantes.

Pero yo me voy a quedar con un sabor más básico, más vital, más común pero igual de especial: el sabor del mar, el sabor salado intenso de ese agua, la primera vez que me bañé en él, y que recuerdo perfectamente, en el pueblo, ahora ciudad de levante, Oliva.

El Tacto

Rematamos pues el círculo del SensoMEME con este sentido, que resiste aún la invasión tecnológica y comercial, tan básico y esencial que es el primero que el recien nacido disfruta, con su madre, antes que ningún otro. Tan importante que la privación completa del sentido del tacto lleva a la locura en muy poco tiempo.

El tacto sin embargo está en un segundo plano en la vida diaria, donde el resto de los sentidos toman protagonismo. Por eso el tacto resurge en la oscuridad de la noche. Muchos tendreis recuerdos táctiles de un cine, o de una noche apasionada. Otro momento donde el tacto recobra protagonismo es en el baile en pareja, sea el baile agarrado de antaño o los modernos bailes latinos. El roce, la caricia casi obligada por el guión, especialmente en alguno de ellos como la bachata, descaradamente voluptuosa. Con el musical roce de cuerpos de este baile dominicano me voy a quedar, por el momento, por ser mi más vivo recuerdo ahora.

Y ahora, os cedo la palabra. ¿Cuáles son vuestros recuerdos más intensos asociados con cada uno de vuestros cinco sentidos?

Unas gotitas de Chanel

June 25, 2007

Esta semana traigo a mi memoria este recuerdo privado que hago público a condición de que me guardéis el secreto.

Es ya de noche, noche profunda y oscura. Duermo, o eso deseo, pero el vértigo me despierta intermitentemente. Han sido horas bebiendo y bailando en la ciudad, mientras la Alhambra, a lo lejos, vigilaba.

Esperaba que ella finalmente se viniese conmigo. Pero como casi siempre me he tenido que volver sólo, y solo estoy en esta cama que dá vueltas a mi alrededor.

Entre sueños, oigo una voz, un susurro. Siento un zarandeo. “Despierta. Despierta”. Noto un suave perfume inconfundible, que antes se empotró en mi cerebro, y ahora me envuelve de nuevo.

Ella está allí, completamente desnuda. Bueno, según ella dice, vestida, aunque sólo con unas gotitas de Chanel.

Veo su escultural cuerpo, su dulce cara junto a la mía, sus tiesos pechos, su flexible cintura,… y un erecto miembro que miro alelado durante unos segundos. Cuando la boca para decir algo, mi sorpresa es aprovechada por ese trozo de carne caliente para acceder a mis humedades orales como Pedro por su casa.

La verdad es que en este punto intento despertarme, porque creo estar soñando, pero un cierto cosquilleo picante, que va increscendo, en mi otra protuberancia, me hacer caer definitivamente en la cuenta de que está pasando algo verdaderamente memorable.

Si me lo hubiesen jurado unas horas antes no me lo hubiese creido, pero ahora, pasada la sorpresa inicial, los acontecimientos se van desarrollando con bastante fortuna y naturalidad.

… (aquí podéis poner lo que vuestra imaginación os permita) …

Al rato, exhausto, me quedo dormido. Cuando me despirto ella se ha ido, dejando, eso sí, tras de sí, un inconfundible aroma.

Todavía hoy, algunas noches de madrugada, me despierto completamente empalmado, creyendo haber captado retazos de ese perfume perturbador que me envolvió esa noche.


Follow

Get every new post delivered to your Inbox.